28 de julio de 2008
Sociedad sin fuelle
Hubo un tiempo ya remoto en el que se hablaba de la dicotomía entre país oficial y país real. Estando así, a algún espíritu burlón se le ocurrió la idea de obsequiarnos con la democracia, el esplendoroso elixir de la felicidad. Pero la antigua dicotomía, lejos de borrarse del todo, recobra su vigor. Algo se descompone cada vez más en el sistema español de partidos políticos. Y uno de los efectos secundarios de este algo es la escéptica lucidez de bastantes ciudadanos comunes. Aunque ahora no escucho comentarios acerca del divorcio entre país oficial y país real.
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